Hola, soy Fer, y hoy quiero contarte por qué me volví a enamorar de Riviera Maya. Fue uno de esos viajes que despertaron mi niña interior y, si estás planeando unas vacaciones con niños, seguramente entenderás exactamente a qué me refiero.
Durante cinco días conocí personajes de Nickelodeon, reí hasta no poder respirar en una fiesta de slime, hice snorkel junto a tortugas marinas y descubrí que un viaje familiar de lujo puede ser tan mágico para los papás como para los niños.
Si estás planeando tu primer viaje a México, hay algo importante que debes saber: Riviera Maya no es una ciudad, sino una hermosa franja de costa caribeña ubicada al sur de Cancún. Aquí encontrarás hoteles todo incluido de lujo, playas de arena blanca, parques ecológicos y una gran variedad de actividades familiares.
La mayoría de los viajeros internacionales llegan al Aeropuerto Internacional de Cancún antes de trasladarse hacia Riviera Maya, así que si es tu primera visita, no olvides consultar nuestra guía completa sobre cómo llegar a Riviera Maya.
Día 1: Hospedaje familiar de lujo en Riviera Maya
Desde el momento en que aterrizamos en Cancún, nuestras vacaciones ya habían comenzado. Una camioneta de Generations Riviera Maya nos esperaba en el aeropuerto; este servicio está incluido con el paquete More Inclusive® del resort.
Incluso el trayecto se sintió relajante gracias a los jugos y snacks que habían preparado para nosotros, algo que agradecí muchísimo después de tomar un vuelo temprano.
Aproximadamente 25 minutos después, luego de atravesar la exuberante selva maya, llegamos al resort. Nos recibieron con una copa de vino blanco espumoso, una refrescante toalla con aroma a lavanda y esa sonrisa cálida que hace que olvides inmediatamente todo el cansancio del viaje.
Si visitas el hotel con niños, ellos también encontrarán un regalo de bienvenida esperándolos en la habitación, algo que provocó enormes sonrisas en los pequeños viajeros que nos acompañaban.
Generations Riviera Maya es un resort familiar todo incluido de cinco estrellas donde, sinceramente, es difícil aburrirse.
Además de sus hermosas piscinas y acceso a la playa, encontrarás restaurantes de especialidad, bares, teatro, Family Lounge, club infantil, spa, gimnasio y actividades acuáticas no motorizadas como kayak y snorkel.
Es de esos lugares donde cada integrante de la familia encuentra algo que disfrutar.
Una experiencia gastronómica que me sorprendió
Una de mis mayores sorpresas fue, sin duda, la comida. El resort cuenta con varios restaurantes, pero Habb se robó completamente mi corazón.
Su diseño minimalista me transportó hasta el sur de Asia incluso antes de abrir el menú, y el chef Sanjeev logró que la experiencia estuviera a la altura del lugar.
Disfrutamos pollo tikka masala, samosas crujientes y un aromático biryani que volvería a comer felizmente una y otra vez.
Si planeas desayunar en Chef Market o Palms durante el fin de semana, te recomiendo llegar temprano. Suelen llenarse y es mucho más agradable disfrutar tu café tranquilamente en lugar de esperar en fila.
Nuestra habitación: Oceanfront Swim-Up Suite
Y sobre la habitación… wow.
Me hospedé en una Oceanfront Swim-Up Suite y sí, logró conquistarme por completo. Era amplia, tenía una decoración preciosa y olía tan fresca que hubiera querido guardar ese aroma en una botella para llevarlo conmigo a casa.
Pero mi parte favorita era abrir la puerta de la terraza cada mañana y entrar directamente a una piscina semiprivada.
Son esos pequeños detalles los que hacen que una vacación de lujo en Riviera Maya se sienta realmente especial.
Si quieres conocer más detalles sobre las habitaciones, restaurantes y todo lo que incluye la experiencia More Inclusive®, próximamente compartiré una reseña completa de Generations Riviera Maya.
Resorts
Experiencia familiar en Hyatt Ziva Riviera Cancún
Si estás buscando otra opción de hotel familiar de lujo en Riviera Maya, Hyatt Ziva Riviera Cancún también merece estar en tu lista.
Lo primero que llamó mi atención fue su amplia oferta gastronómica: nueve restaurantes y cuatro bares, además de una agenda completa de entretenimiento nocturno para adultos, con noches de salsa, espectáculos de danza africana, fiestas disco y mucho más.
Pero la diversión no termina en los restaurantes. Ya sea que quieras nadar o simplemente pasar la tarde sin hacer nada más que relajarte, sus nueve piscinas cristalinas hacen que sea muy fácil bajar el ritmo y disfrutar el momento.
Y si lo que buscas es descansar todavía más, el Zen Spa ofrece una selección de tratamientos que vale la pena reservar con anticipación.
Las familias que viajan con niños encontrarán en el KidZ Club un espacio ideal para los pequeños, con actividades supervisadas, además de un parque acuático frente al mar con toboganes que seguramente los mantendrá entretenidos durante horas.
El resort está distribuido de manera horizontal y no vertical, por lo que resulta sencillo caminar de un área a otra.
También cuenta con servicio de habitación 24 horas, gimnasio, concierge, lavandería, espacios para negocios y todo lo que esperarías encontrar en un resort todo incluido de lujo.
Después de descansar un rato en nuestra habitación, no pude evitar notar la sensación de tranquilidad que transmitía.
La decoración en tonos azulados y blancos, las deliciosas trufas de chocolate que nos esperaban y los regalos de bienvenida —una gorra y un alebrije de madera pintado a mano— hicieron que nuestra llegada se sintiera todavía más especial.
Esa noche cenamos en Vivace, el restaurante italiano-mediterráneo del resort, donde compartimos pollo a la parmesana, ensaladas frescas y una pasta deliciosa que desapareció rápidamente de nuestros platos.
Más tarde disfrutamos un espectáculo de danza africana antes de terminar, de alguna manera, cenando por segunda vez en Off the Court… whoops.
Entre buena música, conversaciones amenas, alitas, una michelada, un cóctel Harley Quinn y una increíble preparación de mixología por parte del bartender, cerramos la noche.
A la mañana siguiente, después del desayuno en Aftonia, el restaurante buffet, estábamos listos para visitar lo que se convertiría en uno de los grandes momentos de todo el viaje.
Hotel Generations Riviera Maya
1 of 7
Experiencias
Día 2 y 3: Aqua Nick y una aventura de esnórquel en Punta Maroma
Una de las ventajas de hospedarte en Generations Riviera Maya bajo el concepto More Inclusive® es que varias experiencias fuera del hotel ya están incluidas, entre ellas la entrada a Aqua Nick, un paseo en catamarán con esnórquel, nado en cenote y actividades de ecoturismo.
Aqua Nick: diversión familiar entre personajes, toboganes y slime
Nuestra primera parada fue Aqua Nick, el parque acuático de Nickelodeon Hotels & Resorts Riviera Maya.
Desde que cruzas la entrada sabes que terminarás desfalcado. Lo primero que encontrarás es una enorme tienda de souvenirs repleta de peluches, termos, pantuflas, playeras y todo tipo de recuerdos de Nickelodeon.
Nosotros logramos resistir un rato… hasta que apareció un Patricio Estrella miniatura de peluche. Luego, los personajes nos saludaron y aprovechamos para tomarnos fotografías con Arenita de Bob Esponja antes de entrar al parque.
Una vez adentro entendí por qué los niños desaparecieron en cuestión de segundos.
Toboganes, albercas de olas, un río lento, zonas inspiradas en Fondo de Bikini y Paw Patrol, además de varios espacios para descansar o comer, hacen que sea prácticamente imposible aburrirse.
Si buscas un poco más de privacidad, también puedes rentar cabañas con televisión, minibar y servicio personalizado.
La famosa Slime Party: el momento más divertido del viaje
Pero, si me preguntas cuál fue mi momento favorito…
Sin duda, fue la famosa Slime Party.
Ver a decenas de adultos olvidándose por completo de la pena y lanzándose slime verde unos a otros fue uno de esos momentos que te recuerdan que crecer no significa dejar de jugar.
Nosotros también terminamos cubiertos de esa sustancia pegajosa y, entre risas, gritos y fotografías, confirmé que el niño interior nunca desaparece; simplemente necesita unas vacaciones para volver a salir.
También nos lanzamos por un par de toboganes —mis gritos dejaron claro que valiente no soy precisamente— y terminamos relajándonos en el río lento antes de despedirnos del parque.
Catamarán y esnórquel en una de las playas más bonitas del mundo
Al día siguiente madrugamos para visitar Punta Maroma, considerada durante años una de las playas más bellas del mundo.
Entendí por qué apenas la vi.
El agua parecía una piscina natural y la arena era tan blanca y fina que los niños decían que parecía harina. Honestamente… yo también lo pensé.
Desde el muelle abordamos un catamarán que nos llevó mar adentro mientras disfrutábamos del paisaje, bebidas refrescantes y la brisa del Caribe.
Antes de entrar al agua, los guías explicaron —en español e inglés— cómo utilizar correctamente el equipo y las reglas para proteger la vida marina.
Mi primer esnórquel y una pequeña victoria personal
Y entonces llegó el momento que más nervios me daba.
Durante años evitaba hacer esnórquel porque ni siquiera sabía nadar. Bueno… eso era antes. Ahora ya tomo clases de natación, así que este viaje fue la oportunidad perfecta para comprobar cuánto había avanzado.
Aun así, bajé por las escaleras del catamarán con bastante respeto.
Pero bastó sumergir la cabeza unos segundos para olvidarme del miedo.
Un enorme banco de peces tropicales pasó frente a mí, después apareció una tortuga marina y, casi al final del recorrido, una mantarraya que se deslizó con una elegancia impresionante.
Salí del agua con una enorme sonrisa y una satisfacción difícil de explicar.
A veces los viajes también sirven para demostrarnos que somos capaces de hacer cosas que hace unos años ni siquiera habríamos intentado.
Comida caribeña frente al mar en Cocotales
De regreso a la playa comimos en Cocotales, un restaurante buffet decorado con frutas colgando del techo y muchísimos colores caribeños.
Probamos ceviche de pulpo, pasta de cuatro quesos, pizza al horno, tacos de cochinita pibil, barbacoa y varios postres que hicieron prácticamente imposible decir que no.
Si todavía te queda energía, en Punta Maroma también puedes practicar kayak o paddle board, actividades que forman parte del concepto More Inclusive®.
Día 4: Espectáculos, vida marina y una tarde en Cancún
Aunque Riviera Maya ofrece suficientes actividades para llenar varios días, vale la pena dedicar una jornada a descubrir algunas de las mejores experiencias familiares de Cancún.
Nosotros comenzamos la tarde en JOYÀ by Cirque du Soleil, el espectáculo residente del Teatro Vidanta Riviera Maya.
Antes de la función cenamos en Nektar, un restaurante de cocina yucateca donde la gastronomía y la mixología forman parte de la experiencia.
Después llegó el momento de apagar las luces.
Con una copa de champagne y una selección de canapés de salmón, queso de cabra, carpaccio de res, trufas y ganache de chocolate, comenzó una historia inspirada en la cultura maya y el viaje de la mariposa monarca.
Durante casi hora y media vimos acróbatas suspendidos en el aire, contorsionistas, equilibristas, trampolinistas y personajes que aparecían inesperadamente desde el techo del teatro.
No exagero cuando digo que hubo varios momentos en los que olvidé parpadear.
Y si viajas con niños, no te preocupes: también venden un combo de palomitas y refresco para que disfruten todavía más la experiencia.
Un encuentro con la vida marina en Interactive Aquarium Cancún
Otro lugar que disfrutamos muchísimo fue el Interactive Aquarium Cancún.
Aquí observamos más de 140 especies marinas y, lo mejor de todo, pudimos tocar algunas estrellas de mar y pepinos de mar.
Sí… ¡tocarlas! Léase con voz de niña emocionada.
Una de mis áreas favoritas fue la dedicada al ajolote mexicano. Había uno completamente blanco que parecía sonreír todo el tiempo.
Aunque nosotros no realizamos la actividad, también vimos de cerca AquaTrek, una experiencia que permite caminar bajo el agua utilizando un casco especial, incluso si no sabes nadar.
Después llegó uno de los momentos más especiales del viaje.
Conocimos a Yaxnak, una delfina con la que pudimos interactuar de manera responsable bajo la supervisión de especialistas.
Verla realizar sus piruetas y nadar mientras nos sujetábamos de su aleta fue una experiencia emocionante que recordaré durante mucho tiempo.
Una tarde de compras y gastronomía frente a la laguna
Para terminar el día caminamos por La Isla Cancún, uno de los centros comerciales más agradables de la zona, y cenamos frente a la laguna en La Pizarra.
Ahí probamos pizzas, ensaladas, costillas de cordero y filete de portobello, mientras los niños preparaban sus propias pizzas.
Los columpios con vista al agua fueron el escenario perfecto para las últimas fotografías del día.
Día 5: Una noche donde nada parece real en Xenses
No podía despedirme de Riviera Maya sin visitar uno de los parques más originales de Grupo Xcaret.
Elegimos Xenses Insomnia, la versión nocturna del parque, una experiencia donde la realidad y la imaginación parecen mezclarse en cada rincón.
Desde la entrada entendí que aquí nada funciona como esperas.
Tardamos varios minutos en descubrir cómo salir… ¡de los baños! Entre señales confusas, ilusiones ópticas y hasta un bebedero con forma de inodoro —sí, yo también dudé antes de tomar agua—, el parque comienza a jugar contigo desde el primer minuto.
Un recorrido sensorial entre ilusiones y naturaleza
Después recorrimos el Camino de Enanos y Gigantes, atravesamos el Xensatorium, un laberinto completamente oscuro donde avanzas guiándote únicamente por los sonidos, las texturas y los aromas.
También caminamos por cavernas rodeadas de cenotes, murciélagos, flamencos y vegetación selvática, una combinación que convierte el recorrido en una experiencia completamente diferente a otros parques de Riviera Maya.
Más adelante llegamos al famoso Pueblo, donde la gravedad parece tener voluntad propia.
Intentar caminar derecho mientras el suelo y las construcciones engañan a tu cerebro es mucho más complicado de lo que parece, y justamente ahí está la magia de Xenses by Xcaret.
El cierre perfecto del viaje
Nuestro recorrido terminó en El Edén y el Jardín Cítrico, un rincón lleno de hamacas, música relajante y burbujas flotando entre los árboles.
Fue la forma perfecta de despedirnos de un viaje que estuvo lleno de sorpresas desde el primer hasta el último día.
Recomendaciones
Consejos para planear un viaje familiar a Riviera Maya
Si buscas playas con menos presencia de sargazo, considera viajar entre noviembre y marzo, cuando las corrientes marinas suelen reducir considerablemente su llegada. Además, durante estos meses el clima normalmente es muy agradable para realizar actividades al aire libre y disfrutar más tiempo en la playa.
Si tu prioridad es ahorrar, la temporada baja —de mayo a principios de diciembre— suele ofrecer mejores precios en vuelos y hoteles, aunque siempre conviene revisar el pronóstico del clima antes de reservar.
Para viajar a Riviera Maya con niños, empaca ropa ligera, trajes de baño, sandalias y zapatos acuáticos, especialmente si planeas visitar cenotes, parques acuáticos o realizar actividades de esnórquel. También te recomiendo llevar camisetas con protección UV y bloqueador solar reef-safe, ya que muchos parques naturales solicitan protectores biodegradables para ayudar a proteger los arrecifes y ecosistemas marinos.
Y aunque los hoteles Todo Incluido cubren prácticamente todo lo necesario durante tu estancia, considera destinar un presupuesto extra para souvenirs, tratamientos de spa o experiencias premium. Si viajas con niños, créeme que salir de Aqua Nick sin comprar absolutamente nada será una misión casi imposible.
Una última reflexión antes de volver a casa
Al regresar a casa comprendí que este viaje nunca fue solamente sobre hoteles de lujo en Riviera Maya o playas espectaculares.
Fue sobre volver a jugar sin mirar el reloj, superar algunos miedos, compartir nuevas experiencias con las personas que quieres y recordar que viajar en familia también puede convertirse en una aventura inolvidable para los adultos.
Porque, al final, los mejores recuerdos de Riviera Maya no fueron los que guardé en la cámara… sino los que todavía llevo conmigo.